Tenía 15 años de edad cuando recibí en mis brazos a Afgani, eso fue en el invierno de hace 16, fue la mas grandecita de su camada, en cuanto la vi, ella ya era mía, nunca hubo duda, fui yo quien corto su colita con el veterinario, mi cocker hermosa color beige, creció, se convirtió en la "Reyna" para mi, mi chiquitín, mi preciosiqui, recuerdo su emoción cuando nos veía llegar a casa, cuando le daba sus premios, una excelente compañía, parte indispensable de la familia, un miembro especial, se apropiaba de la cama de mi hermana, de sus cobijas, de su almohada, siempre, siempre consentida. a veces a dieta, pero eso si muy selectiva. Hace años presento cáncer, la libró, la operamos 3 veces, sus limpiezas dentales, todos los cuidados y medicamentos necesarios para atender su corazón, su columna, y pensar que no fue eso la que se la llevó, si no el síndrome del perro viejito, hace poco, terminando de pasar Navidad y Año Nuevo, (como si ella hubiese decidido que fuera la última) empezó a mostrar falta de apetito, y de repente su salud empezó a deteriorarse. Era un gran dolor ver que no comía, ni respondía, caminaba de un lado a otro buscando una salida, un día dejo de comer del todo y su peso bajo tanto que estaba bastante delgada y débil, dormía casi todo el día, ya no nos conocía, ya no iba a la puerta cuando nos escuchaba llegar, empezó a caminar con mucha debilidad y a mostrar signos de daño neurológico, alguna vez le prometí que nunca sufriría, y en una día de reyes como hoy, tuve que cumplirlo, con gran dolor en mi corazón, con un vacío en mi estomago y con mis ojos llenos de lagrimas, no me quise arriesgar a que perdiera el conocimiento, o a que se me fuera en una noche, y simplemente así, sin despedirnos. Mi veterinaria me explico que a su edad (16 años) seria difícil que restaurara su salud, y que probablemente se trataba de Alzheimer de perros, podía por terminar olvidar deglutir. Decidí darle el último regalo de amor, y dejarla ir, permitir que se fuera tranquila, en mis brazos y en paz, a pesar de nuestro sufrimiento, poco a poco después de un sedante, durmió lenta y profundamente, hacia ya tiempo que no le veía esa expresión de tranquilidad, hasta estirando sus patitas. La abrace, y hubiera dado todo por lograr que los minutos pasaran lentos, pero no, se fue, su cuerpo yacía suave y apacible, cubierto con su cobijita amarilla, un regalito de navidad, le dije al oído que la amaba, le di las gracias por todo lo maravilloso que me dio, por su alegría, y le dije también que espero haberle cumplido a tiempo la promesa que le hice alguna vez, de evitarle cualquier sufrimiento, nunca la olvidare, siempre permanecerá en mi corazón, con ese amor tan especial, que solo aquel que ha tenido a un gran amigo, sabe lo que significa, mientras viva, siempre estará en mi pensamiento. Gracias Afgani, mi chiquitín, me hiciste muy feliz, eres el regalo mas hermoso que la vida ha podido darme, espero poco a poco reponerme de esta perdida tan grande, hoy me siento en pedacitos, como si una parte de mi se hubiera ido también. Te quiero mi muñeca, y confío en que estas en un mejor lugar, allá, cruzando el puente del Arcoirs, re encontrándote con Nayra y Nasty, corriendo, jugando, algún día Afgani, llegare para que podamos estar juntas nuevamente y entonces si, ya no separarnos jamás.