
Antes me gustaban más los perros, pero desde que tuve a Mon prefiero a los félidos. Mon era la gata siamés con los ojos más bonitos del mundo que, en las noches brillaban como dos redondas linternas.Muy cariñosa, simpática y juguetona. Ronroneaba a toda máquina y era tan ágil que rebotaba de una pared a otra. Compartimos 19 años, toda su vida y más de la mitad de la mía. Dormía conmigo. Limpia hasta los huesos (poco antes de morir se levantó dando tumbos hacia su arenero).Tuvo tres camadas, muchas cacerías, dos veces se perdió, otra vez casi se la almuerza un perro, tuvo también muchos admiradores, humanos y gatos y una familia que la adoraba. Le inventamos muchas canciones y muchos nombres, Mon fue por monísima, porque era la más bella del mundo, porque era mi Mon.
Julio 1989 - septiembre 2008.
Susana S.